La gestión de la hípica de Loyola en la picota

Posted on 14 diciembre, 2010

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Muchos aficionados a la hípica están escandalizados por lo que está ocurriendo en la gestión de la Hípica de Loyola y en la Federación Guipuzcoana de Hípica (FGH), un coto controlado por el marido de la presidente del Parlamento Vasco, Arantza Quiroga, considerado el mayor empresario hípico de España, y por la concejala del PSE, Bárbara Durkopp.

Fuentes consultadas por GIPUZKOA CONFIDENTIAL en el ámbito del deporte hípico sospechan que ha habido un desvío de fondos de los responsables de la FGH y avalan lo publicado recientemente por INTERVIÚ que acusa a estos dos personajes vinculados a la política y al presidente de la Federación Guipuzcoana de Hípica, Alberto Catalán, de utilizar la institución federativa para obtener pingües beneficios explotando mediante una sociedad privada las instalaciones de Loyola, aún propiedad del Ministerio de Defensa.

Varios clubes guipuzcoanos han puesto en conocimiento del Departamento de Deportes de la Diputación una serie de irregularidades y han presentado una moción de censura contra Catalán, un ex-empleado de la grúa municipal jubilado con una invalidez del 33% que, sin embargo, no le impide competir en saltos con caballos de 1,50 metros de porte.

La historia comienza cuando en 2008 Bárbara Durkopp siendo europarlamentaria comienza a mover sus hilos en el Gobierno para lograr que cesen al coronel director de la Hípica y sugiriendo que la gestión pasara a una asociación aparentemente sin ánimo de lucro, Eki Easo, presidida por ella misma y cuyos socios curiosamente son los mismos que Óxer Sport, la empresa que domina el negocio de la hípica en España y que comparte sede con Eki Easo. Al frente de Óxer está Álvaro Arrieta, el marido de Arantza Quiroga.

Durkopp no logra su propósito del todo y Defensa cede la gestión de la Hípica a la Federación Guipuzcoana. Pero, ante las pesquisas que realizan deportistas de la posible relación de su presidente, Alberto Catalán, con el negocio de Arrieta y la posible derivación de recursos a la empresa Óxer que podría acabar con su cese al frente de la FGH, el ex-gruista decide crear una sociedad privada, Hipikalia, domiciliada en su propia casa, y a la que Defensa en un concurso que no se ha hecho público ha cedido la gestión de las instalaciones de la Real Sociedad Hípica de San Sebastián, un negocio que mueve al año más de medio millón de euros.

Según fuentes consultadas por GIPUZKOA CONFIDENTIAL,  los tejemanejes de Álvaro Catalán y su negativa a convocar una asamblea para debatir una moción de censura han llevado a muchos deportistas hípicos a abandonar Loyola y a trasladar sus caballos a otras instalaciones de la provincia.

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